Las muertes de la moda y las vidas de los estilos

Lo que más me ha llamado la atención a la hora de documentarme para escribir sobre la moda, son todos los defensores de la moda a ultranza pero sin una defensa de peso.Cada vez que oyen o leen que la moda ha muerto se ponen enfermos. Al fin y al cabo la moda puede ser lo que lees y los estilos son muchos e interpretables. Requiere más esfuerzo y conocer más. La moda es lo que te cuentan que se se lleva. Y si no, leed la definición de moda.

Otra cosa ha sido que una revista de moda lanza un artículo con tal número de fotografías de creaciones de diseñadores que deja claro como el agua que cada uno va pòr su cuenta. Lo cual dice mucho acerca de lo que es un estilo, una línea de creación más que una moda. Lo llamado “moda” hoy en día se antoja difícil de definir.

Y por último, y esto ya es deformación profesional, que se aplican atributos a los estilos, colecciones, etc. que no se ajustan a lo que pretenden transmitir. Esto me temo que es la peor de las modas. Se llama “sofisticado” a casi todo. Se llama reminiscencia “punk” a estilos que nada tienen que ver. Se asocian adjetivos que son en si mismos irreconciliables. Todo por decir algo aunque no tenga más sentido. Si el término “tendencia” quiere ser una sustitución del concepto “moda” pues estamos ante más de lo mismo. Se puede llamar cómo queramos pero sigue siendo igual de “vacío”. Personalmente he renunciado a muchas cosas porque eran tan llevadas por la gente que llegan al punto de la vulgaridad. Entendiendo por “vulgar” aquello que hay o existe en demasía. Entiendo que ser seguidor de modas es algo así como estar en la onda. Seguir las modas es de “modernos” (que antiguo suena). Para mí o eres el primero en hacer algo o te conviertes en uno más.

Entiendo también que ser seguidor de las tendencias hace que la sensación de aceptación a grupos o sociedades sea completa. A ciertas edades es una necesidad. Cuando tienes que encajar, tienes que encajar. Si no, ya sabes, serás el rarito. Será con el tiempo, cuando quieras tener un estilo propio. Un estilo que te identifique como individuo completo y único. Para entonces tendrás una colección de fotos de hace unos años de la que reniegues con todas tus lagrimas o quizás, para los valientes, con una carcajada.

Aunque entiendo que la uniformidad en la imagen corporativa y la imagen colectiva tiene muchas ventajas, en la calle me cuesta bastante más contemplarla. Pero bueno, no queda otra. A la gente le gusta hablar de moda. A la gente le gusta empollarse una revista de culto para poder hablar de moda como si fuesen los más entendidos. A la gente les gusta ver en televisión al estilista de turno y aprenderse la palabra de moda. Aunque parezca mentira a la gente le gusta saber lo “in” y lo “out” no con espíritu crítico sino por parecer “guays”. Todo el mundo sabe ahora de cocina gracias a los programas de TV. Todo el mundo sabe ahora sobre “personal shopping”. Todo el mundo sabe hacer un logotipo. Todo el mundo sabe de voces extraordinarias. Todo el mundo sabe de música (de la que te meten por las orejas, sí, por las orejas, porque si fuese por los oídos o por la piel que es lo que llega al corazón, rechazarían bastante de lo que se oye). Todo el mundo sabe de todo menos de lo que tiene que saber. Es la moda.

Las modas llegan a su más alto grado de eficiencia cuando “sientan bien”. Cuando sus elementos pertenecen a la imagen de alguien como un elemento del diseño del estilo propio. Cuando encajan con tu estilo propio. Cuando son parte del diseño “yuxtapuesto”.

Full length portrait of a businesswoman running on a rope in the business center of Frankfurt, Germany