IMAGEN DE COMERCIOS VACÍA

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180 tiendas de un centro comercial en Madrid. No es que las haya contado, había un cartel a la entrada que lo decía.

¿Tiendas y comercios? Todos. Ese que piensas, el otro también y sí, ese también. Ninguno del círculo del lujo pero sí variados, zapaterías, ropa, complementos, tiendas deportivas, restauración… de todo.

180 y sólo dos con un mensaje que me invitase a entrar. En los demás entré sin permiso. Luego están los “grandes”, las marcas que no necesitan invitar ni lo prohíben. Entras por pura inercia. Son los que más gente tenían mirando y revolviendo. Los de la “moda democrática”.

Todavía me puedo enamorar de un comercio… cuando, tal vez algún día, exista.

Los demás quieren hacerse un hueco. Quizás con grandes sueños de “emporio”. Todos diseños copiados unos de otros. Nombres cortos y pretendidamente llamativos, originales y vacíos.

Entro en uno de los que me invita a entrar. “Disfruta de tu tienda” decía. Pues lo mismo. Entro pensando en lo qué me van a ofrecer, siquiera una experiencia… pero no. Como todas. –Vaya- pensé… para una que me dice que disfrute no me ha llamado nada ¿Con qué se supone debía disfrutar? Su única ventaja era que entrarías sí o sí porque es una de las grandes. Pero la promesa es vacía e incumplida.

He comentado muchas veces que la diferencia entre tener una iImagen de marca y no tenerla es muy poco más en comparación a la inversión que se realiza en una tienda situada en un centro comercial. Pero los beneficios pueden ser extraordinarios. La imagen de marca es más que un logo y un nombre. Muchos ni tienen logo pero triunfan porque te dicen mucho más.

Trabajadores que se comportan de la misma manera en un comercio que en la competencia. Hoy están aquí y mañana allí. Porque no hay más exigencia que tratar bien al público ¡¡¡Faltaría más!!! Pero no lo es todo.

No hay una diferenciación. Todos compiten en precios, maniquíes y escaparates, la mayoría de ellos con el antiguo sabor de los templos minimalistas de los años 90. Al final sin personalidad. Sin mensajes de imagen, sin imagen diferenciada. Desde mi punto de vista una pena.

P1170459No compro pantalones, compro “los pantalones”. Compro el estilo de pantalón que se alinea conmigo. Y sabré que se alinea conmigo porque lo percibiré desde que veo el distintivo de la tienda. O porque me llama por una cercanía a mi modo de entender la vida. O por una emoción que me suscita… hay tantas cosas que diferenciarían unos sitios de otros… al final compras en tiendas para jovencitos (los mismos artículos que compraría en una tienda en la que me sintiese a gusto) con una música que me repele y chico que me dicen a todo “este le sienta súper bieeeeeeennnn”. Total ya he entrado… pero compro lo justo. Y es que, aunque uno está ya más que currado en todo, y sin complejos (o los mínimos) que menos que no sentirse incómodo entre chiquillos que se preguntarán seguro “¿qué hace este carca aquí?”. También fui joven y me expresaba así al ver ciertos personajes en ciertos sitios.

Todavía me puedo enamorar de un comercio… cuando, tal vez algún día, exista.

Mi generación y las predecesoras, aún nos divertimos. Consumimos y soñamos.