CAMBIO DE IMAGEN

¿Se puede crear una imagen de quien no eres?


En principio sí. De hecho se hace en la creación de personajes para artes escénicas. Pero claro, suelen hacerlo actores y actrices.

¿Se puede hacer en la vida real?

En principio también. Con condicionantes. El principal es querer. Asumir una nueva imagen de identidad es lo más complicado. Requiere un compromiso total con uno mismo. La literatura tiene unos cuantos ejemplos de lo que se llama en asesoría de imagen “cualidad adquirida”. Algunos de estos ejemplos terminan en fracaso.

La complicación es que no se trata de una imagen externa en si. Se trata de una imagen interna. De actitud que luego se desarrolla a nivel externo.

De entre la multitud de rasgos que nos define hay que buscar si de alguna manera tenemos, si quiera, un pequeño atisbo de esa cualidad que pretendemos, en principio, adquirida. Quizás ya se posee. En este caso se trata de desarrollarla, de hacerla más visible. Pensemos en una suerte de sentido del humor que por timidez no se deja ver. Mostrar externamente que eres divertido no es algo complicado y es muy posible que cuando te veas externamente a ti de una manera más disipada, consigas mostrar tu sentido del humor.

Muchos personajes públicos, entre ellos los políticos, desestiman una imagen concreta con la excusa de que eso les hace perder “frescura”. Con el entrenamiento adecuado y sostenido se consigue. Es posible hacerlo porque ser constante hace que al final forme parte de ti.

No es una frivolidad ¿Por qué no? ¿Por qué alguien no puede acceder al nivel de imagen que desea? ¿No es mejor eso que ser un “patán” en ciertos círculos sociales o profesionales?

He oído muchas veces que no se puede cambiar. Si tienes la necesidad y está perfectamente identificada ¡Vaya si cambias! Considera lo que te va en ello y verás el cambio de actitudes.

Si preguntamos a cualquier persona qué hace un asesor, seguro y curiosamente, nos hablará de las cualidades adquiridas. De lo que quieren ser o parecer y creen que no son. En imagen es más fácil mostrar cualidades propias. Las que son tuyas. Las innatas y decir aquello de “lo mejor es ser tú mismo”. Claro, siempre que ser uno mismo no nos cree más problemas que intentar cambiar a algo edificante. Lo importante es el objetivo. Eso nos dará la clave sobre qué hacer. Siempre tengo en mente que “la imagen, al final, no es ni buena ni mala. Es adecuada o no”.

Realizar un cambio de estas dimensiones (siempre es difícil, no hay que engañarse) requiere de un entrenamiento exhaustivo, continuado y asumido. Hago mucho hincapié en el verbo “asumir” porque si no se interioriza de forma profunda, hasta convertirlo en una creencia de tal magnitud que llegue un momento en que ni se sea consciente de ello, no será posible. Si no asumes, no empieces porque además de lo dicho antes, va a ser caro. Muy caro. Quedarse a medias va a ser muy divertido… para los demás.