¿QUÉ ES LO ACERTADO EN UNA ALFOMBRA ROJA?

Desde acertadas frases como “no quiero ser elegante” hasta los estilos que no favorecen.

Y es que la elegancia no tiene que ser el objetivo de todo el mundo. Entre otras cosas porque la elegancia supone más que vestirse. Pero entre no querer parecer elegante y buscar la foto a cualquier precio, hay unas cuantas maneras de ser el centro de atención. Aunque personalmente haya perdido la esperanza de que se destaque más por quién eres que por lo que tienes.

La gran diferencia de un acto de estas características con otros es que se puede considerar “vestir de gran gala”. No hay muchas ocasiones en las que vestir de una manera tan social de alto nivel.

El punto de partida lo dan los medios de comunicación. Todos los asistentes saben que tendrán su foto y su crítica. En ese momento se desata la competencia.

¿Llamar la atención a cualquier precio? 

Pues desde mi punto de vista llamar la atención, influir, venderse, destacar o incluso encajar en el ambiente, sí. Pero hay muchas maneras de hacerlo. Aquí podemos incluso seguir las normas de imagen. Si tu cuerpo no da para llevar vestuario que marque unas formas femeninas o masculinas que resulten atractivas o sexys pues suelta y cubre. Pero cuando esto sí es posible, tampoco veo la necesidad de quedarse prácticamente desnudos. Esto solamente es para llamar la atención por partida doble. Te expones a la critica que si te “trata” bien te pondrá en la “picota”. Y si da igual lo que digan de uno pues objetivo conseguido. El problema de las transparencias totales es que ya cansan como medio de aparecer más que el vecino en los medios.

La otra opción es un vestuario que marque las formas, resalte tu belleza y sea original. Que hable del diseño, del motivo del diseño o, como si solamente es un “concept”… un ejercicio de diseño. Mejor escaparate que una alfombra roja, fuera de las pasarelas, no vas a encontrar.

¿Cuántas veces se critica a chicas, mujeres que van con ropas que muestran cuerpos, piernas o escotes fuera de lugar? Quizás se alabe su manera de ser, echadas para adelante, o quizás no tengan una percepción correcta de si mismas. Pero no pasan desapercibidas. Sea cual sea el motivo y el lugar, mostrar el cuerpo en público o ante medios sociales sin criterio es la forma más fácil. También la peor. Si tienes cuerpo para ello por tenerlo, y si no lo tienes por hacerlo fácil (aunque se aplaude el valor).

Y estoy a favor de las transparencias. Siempre y cuando el diseño supere la visión de la piel y el conjunto sea una mezcla en la que cuerpo y diseño magnifiquen, nunca que te traten de chabacano, por una cosa o por la otra. Claro que lo del buen gusto o el gusto de cada cual merece tema aparte.

Dos alfombras rojas en un fin de semana dan para mucho. Y más si estamos en carnavales, donde la más que insinuación de la desnudez está más que justificada por el puro sentido del acto carnavalesco: el culto a la carne.

También entiendo que, ante la falta de ser una celebridad en algo, más allá de la pantalla y los medios, aquí cada uno se busca la vida para destacar.