DEBATE ELECTORAL. IMAGEN POLÍTICA EN TELEVISIÓN

Cuatro mujeres en el debate de campaña de las próximas elecciones en España el 26j, no debería ser noticia. Pero, al fin y al cabo, es la primera vez que pasa aquí.

Sin entrar en la política, aunque uno siente tentaciones, me llamó la atención alguna que otra cosa sobre la imagen de las debatientes.

ROJO, PAR, PASA Y GANA.

 

Es llamativo y supongo casual, que dos vayan vestidas en tonos azulados, como color principal, y las otras dos en rojos. Dos fundidas con el entorno del plató y dos en contraste.

Lo de los colores del estudio de TV siempre se sabe por los “negociadores” de los partidos para con sus representantes. Por tanto, hay que alabar la valentía de quienes deciden ser muy visibles. La cámara capta más. Sales de la pantalla.

Viendo ya el debate se aprecia el freno de una de las mimetizadas con el entorno, Carolina Bescansa, que modera sus formas durante el debate y no solo sus formas sino además su discurso. Tranquila y bien entrenada en estas lides.

Margarita Robles, representante del PSOE, desde mi punto de vista es una de las valientes en rojo. Muy decidida. Así pues, el color ayudo a mostrar su arrojo, hacerse ver y notar.

Andrea Levy. A pesar de la discreción en el vestuario fue blanco de los ataques por representar al partido del último gobierno. Imagino que esto pudo influir en la decisión. Su inseguridad al principio la puso en la retina del espectador y ciertos gestos a lo largo del debate consiguieron, casi, pasar desapercibidos. Mal puesto, a la derecha en el extremo porque gana cierta visibilidad extra para alguien que fue a defenderse. Requiere un análisis muy profundo esta actuación.

Inés Arrimadas en rojo. Para la gran mayoría (me incluyo) la ganadora del debate. Decisión, claridad y máxima visibilidad. Era la más expuesta y fue quien mejor manejó toda la situación.

La imagen en política, aunque algo influye, no es una cuestión de “bien vestir” es transmitir. Con todos los matices que requiere una situación de estas características, lo importante sale de dentro y se muestra fuera. No creo que tengan ni buena ni mala critica como fórmula de estilismo, pero sí como forma de comunicación. Esta vez no se dará el caso de Soraya Sáenz de Santamaría con aquello de “azul noche profunda y “nosequemás”, reflexión de un estilista de aquel momento.