AL PODER NO LE GUSTA EL ROCK

sex pistolsHay grupos de música muy buena e interesante. Bandas cuya imagen es fresca, divertida, auténtica, dramática, atormentada… Hay música mucho más allá que la de los programas televisivos. La reunión de los concursantes de un programa que se emitió hace años, pretendía una imagen de provocación premeditada. Una imagen que no tiene frescura alguna y que solamente sirvió para alimentar otros tantos días de noticias sobre el evento… Una imagen floja para un país que se traga lo que le den.

Lejos de usar su imagen pública para ser un altavoz de la sociedad, estos “artistas” (no digo que canten mal, pero son pastelosos y solamente están por canciones sin profundidad) sólo se preocupan de si mismos en una nube, de la cual alguno ha sido echado a escobazos. Alguno, alguna de ellas se puso en manos de asesores de imagen para terminar de hacer una carrera menos que mediocre. Se apostó por la imagen externa y adecuada a los cánones del momento. Sin buscar algo más profundo que la diferenciara en un mundo cada vez más igualado, en el escalafón de la música de los programas televisivos.No. No es el caso de Adele.

Si, además, tenemos que las letras son insignificantes creo que el aporte no llega ni a la categoría de música de ascensor.

Y todo esto le gusta al poder. Con la que está cayendo. Con la que ha caído, la proyección de los grupos capaces de inflamar y prender una mecha a la sociedad, son silenciados en los medios de comunicación de masas. Parecen abandonados a sus acólitos en tugurios que nunca estarán (por suerte) de moda.

Rock y decoración

¿Dónde están los nuevos “Bob Dylan”? ¿Dónde están las nuevas “Sympathy for the Devil? Más cerca, ¿dónde están los nuevos Celtas Cortos y su “Tranquilo majete en tu sillón”? ¿Y Loquillo con su “Hombre de Negro”? ¿Y los Sex Pistols y su God Save the Queen? ¿Pink Floid y “The Wall”?

Y es que, si dejas que los rockeros estén en la televisión pública o en la televisión al servicio del poder, igual te hacen un “roto” que no tapas ni con tanques.

Pero por desgracia, es lo que hay.

Manuel Sevillano.