¿CUÁL ES TU ESTILO?

Hay tantos estilos personales como personas que decidan tenerlo.


Muchas veces encontramos un listado de estilos, digamos “estandarizados”, en los cuales tratas de encontrar el tuyo. Desde el primero que conocí, el de mi querida colega y compañera de trabajo Agneta Fosberg, hasta el que define la última colección de moda que salga en una publicación. De estas, las publicaciones, que tienen la costumbre de hacer descripciones de estilo muchas veces opuestas en si mismas, ya hablaremos en otra ocasión. Hoy toca el estilo en el que tratas de encuadrarte sin saber bien tu pretensión.

Si eres seguidora de la moda, tu estilo ya está bien definido, en principio podría ser, o tratar de ser, “vanguardista”. La cuestión es, si dentro de vestirte con lo último que sale, está dentro de una opción sólida. Probablemente sí. Seguramente las marcas que fabrican ciertos tipos de prendas, ya estén perfectamente definidas y por tanto ese es el motivo de que seas seguidora de esas marcas concretas. Pero ese es un estilo predefinido. No quiere decir que tengas un estilo propio.

Tampoco tiene que ser un estilo propio cualquiera de las opciones proferidas por algunos autores, ya sabes, aquello de “dramática”, “elegante-sofisticada”, “mínimal”, “creativa”, boho-chic”, etc., etc., etc., (quizás no tantos “etc.” pero sí unos cuantos).

 

La moda no se adapta a ti, simplemente te “asocias” a aquellas corrientes de moda que las marcas preparan para un público, normalmente, generalista y siempre basado en un cierto nivel de “pulcritud” (lo cual está bien). Pero no todo el mundo tiene su sitio. De hecho, quien tiene un estilo propio muy marcado, seguramente lo construye a partir de elementos de diferentes procedencias, que integrados, conforman ese estilo peculiar que define a ciertas personas. Ya, cualquiera puede decir que siempre es así… Pero no de una manera “contundente”. Y “contundente” es cuando la mezcla sigue una definición más profunda que las típicas descritas  antes.

Para un estilo propio hay que ampliar (y mucho) ese vocabulario capaz de definir algo trascendente y profundo.

Me he encontrado personas que buscan un estilo a su semejanza y que nadie describe. Cuando alguien resulta de personalidad “complicada”, “natural”, “severa”, “desenvuelta”, “enigmática”, “fría”, “resolutiva”, “indomable”, “sosegada”, etc., etc., etc. (aquí sí caben muchos “etc.”), no es fácil encontrar una fórmula que satisfaga la imagen propia.

La solución es que, al menos, sepas describirte. Y que además lo hagas desde tu interior y no desde los estilos establecidos de antemano. Es posible diseñar tu estilo propio con lo que hay en el mercado, y si no, hay muchos manufactureros que pueden crear ad-hoc, para cada uno de nosotros. 

 

 

Manuel Sevillano.