EL COLOR EN LA COMUNICACIÓN PERSONAL

COLOR Y MARCA PERSONAL


Muchas veces he escrito y dicho que el color por sí mismo tiene limitaciones comunicativas. Es cierto que influye en nuestro estado y nos alinea con ciertas sensaciones debido a nuestra forma de vida, creencias y cultura. Pero eso no quiere decir que el receptor de ese mensaje, el color sin más, entienda igual que nosotros. También el receptor está condicionado por sus creencias, cultura y sociedad.

El contexto, el entorno, son dos de los condicionantes del color para una comunicación entendible por todas las partes que componen un dialogo. No es lo mismo una luz roja en la puerta de una casa, que el color rojo de un semáforo. Los dos casos son luces rojas, pero su significado es completamente diferente, en contexto y en entorno.
De hecho, muchas veces, me atrevo a decir que la mayoría de las veces, usamos el color porque nos gusta o influidos por un estado de ánimo concreto, pero pocas veces como parte del mensaje que queremos transmitir. Por eso lo primero es tener ese mensaje y después crear el código que lo haga entendible.

Los colores dictados por la moda, al final solo son propuestas para, digamos, estar en la onda de la moda. Ahora bien, si tienes la habilidad para usar esos colores (finitos, limitados) como código de comunicación, habrás conseguido, cuando menos, dos objetivos. Y si ya te sientan bien sería un objetivo cumplido total.
Todo esto se estudia muy bien en la imagen corporativa, pero cuesta más hacerlo en la imagen personal. Por más que se predique en la imagen de marca personal, muy pocos lo usan a pleno rendimiento.

¿Te preguntas si lo que quieres transmitir, es lo que los demás vamos a entender?

Manuel Sevillano